jueves, 13 de enero de 2011

Los ojos cerrados del súper héroe

Cuando despertó, seguía lamentando no haber tenido la fuerza suficiente para matarlo. Los puños no le habían alcanzado y la rabia no le bastó a pesar de todos los golpes. Él que se preciaba de tener los nudillos implacables, apenas y lo había tocado. Se prometió que la próxima ocasión le volaría la cabeza o lo tiraría de un precipicio; lo atravesaría con una estaca o le llenaría la cama de serpientes. Pero no, siempre que se lo encontraba en sus sueños su padre seguía tratando de explicarlo todo, y él, invariablemente, volvía a quedarse sordo de tanto rencor.

2 comentarios:

  1. Buenísima la frase "sordo de tanto rencor". Quizá es una exageración, pero me parece inacabado... no sé. Beso.

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  2. Mmmmm... la próxima semana lo vuelvo a leer. Gracias señorita Angélica. Es usted una señorita sol con chinos.

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