sábado, 26 de mayo de 2012

Yo, tú, él, nosotros, ustedes y ellos

Siempre fui aguerrida. Lo fui desde que renuncié al cálido capullo de carne que me dio mi madre. Lo fui al tirarme por el precipicio de lo incierto. Lo fui al arrojarme sin certezas, a pesar del miedo. A pesar del panorama. A pesar de la historia decidí probar mis propias teorías sobre la victoria.
Con el tiempo y los golpes descubrí que lo mejor no me sucederá mañana: que en la inmediatez está la belleza y que sin ello no vale la pena seguir caminando. Que la belleza es el combustible para seguir. Que, además, puede estar en todos partes; que los ejemplos sobran.
Hoy abro los ojos y escucho las voces de miles que se levantan cerca y lejos. Aquellos que desde aquí creemos en algo mejor. En el otro lado del mar la gente también cuestiona y se toma de las manos para seguir adelante.
Esta sucediendo. Nosotros somos la historia.
Sé que puede ser doloroso; sé que puede tomar mucho tiempo, sé que implica un esfuerzo constante y contumaz. No me importa: estoy acostumbrada a las luchas cuerpo a cuerpo con el destino.
Tomo aire. Gritaré fuerte. Caminaré sabiendo que vale la pena, que juego un papel fundamental, que desde mi pequeño lugar tengo que ser impecable y persistente. Que la bondad existe y que no es un milagro: que sucede todos los días en las cosas que hago. Que mi trabajo no es un modo de subsistencia sino una responsabilidad que yo elegí, que me llena, que me oxigena.
Abro los ojos.
Voy.
Donde está mi tesoro, está mi corazón.

jueves, 17 de mayo de 2012

Ver, oír y callar

Quisiera saber un poco más del silencio. Aprender más del asunto de callarse la boca, la cabeza, los brazos y las promesas.
Saber detenerse no es una habilidad; es un acto para el que se necesitan muchas pruebas de ensayo y error. Y yo que siempre me equivoco. Yo que siempre termino diciéndolo todo; como si las palabras fueran ráfagas de voz tratando de multiplicarse entre las vocales y las consonantes que en el trayecto buscan su lugar. Yo que me tardo tanto en aprender. Yo que grito todos los nombres posibles para ver si encuentro el que le pertenece a las cosas del mundo: a la injusticia, a la divinidad, a los besos, a los atentados, a las cascadas, a los pájaros... Yo que en este intento de nombrarlo todo termino acorralada entre definiciones y conceptos que no hallo cómo acomodar. Y todo por no saber detenerme. Todo por no querer esperar. Todo por tener el espíritu apresurado.
Pausa.
Lo intentaré de nuevo.
Quisiera saber un poco más del silencio.
Quisiera saber un poco más.
Quisiera saber.
Quisiera.
Silencio.

Lagrimal


Una de las palabras del día ilustrada por el maestro Benjamín Barrios.

lunes, 14 de mayo de 2012

Arrebatada

A veces quisiera decírtelo todo de golpe, pero me da miedo.
A veces no sé salir de este silencio que contiene todo el cariño, todo el deseo, toda la furia, todo tu nombre y todo lo que no entiendo.
Casi siempre tengo la brújula perdida y la noche inminente. Lo bueno es que tienes bondad de luciérnaga y entonces yo sé por dónde caminar.
Casi nunca tengo las certezas en su lugar. Soy desordenada con el asunto de andar soñando.
Soy una loca con los abrazos y casi siempre aprieto de más. Afortunadamente naciste a prueba de infiernos y sabes esperar. Sabes mirar a los ojos, sabes cantar en silencio, sabes dibujar corderos, sabes hacerme campos de trigo, sabes desenredarme el cabello, sabes descifrar las coordenadas que yo no entiendo, sabes desarmarme la ira, sabes dejarme correr.
Sin saberlo sabes de mí lo que yo apenas empiezo a saber. Lo que yo no había visto ni previsto.
Ahora puedo cerrar los ojos y entender sin tener que explicar nada. Sólo tengo que recordar que la luciérnaga eres tú.