martes, 26 de abril de 2011
Disertaciones en torno al pesimismo
Somos los más quienes nos quedamos para entenderlo todo poco a poco. En el camino se ganan sonrisas y luciérnagas, pero librarse del desasosiego no es de mortales (y la mitología cuenta que tampoco de inmortales). Lo que nos queda es asumir el camino de la incertidumbre y llamarle capacidad de sorpresa. Uno trata entonces de encontrar la belleza en los detalles, pero la monstruosidad es inevitable. Ahí está la trampa de lo torcido: a fuerza de tanta consternación, se empieza a agarrarle gusto a lo terrible; en otros casos sólo se expande el umbral del dolor, pero finalmente uno termina con las corazas impenetrables y las intenciones afiladas. Los más osados recurren a especialistas de la salud mental; los más cansados pierden el apetito de vida, la brújula y la sonrisa. Otros nos ponemos a escribir las cosas que no entendemos sólo para saber que no entendemos nada. Absolutamente nada.
miércoles, 6 de abril de 2011
Urgencias las 24hrs
Categorías y estilos: arrebatado, suicida, con mensajes subliminales, pornográfico, exhibicionista, reservado, presuntuoso, con animales fantásticos, con paisajes posibles o imposibles, con colores reales o de ensueño, preciosista, con verdades fulminantes o encantadoras, con lujo de detalles o austeridad entre las líneas.
Escritas a mano aumentan considerablemente su estrella y su precio.
No se aceptan reclamaciones.
lunes, 28 de marzo de 2011
Desmemoriada
Para Alma Delia Murillo, con cariño verdadero
Habrá que saber que me hago pedazos a la menor provocación. Que corro todas las mañanas; no por deporte. Sólo así me puedo quitar de encima la desesperación de tanta vida: sudando. Cada día amanezco un poco más cerca de mi muerte y cada vez tengo más sed. Como si nunca fuera suficiente. Creo que nunca ha sido suficiente. Entre más agua, más desierto. Como si tuviera escarpado el cuerpo y no hubiera nada que pudiera hacer para remediarlo. Consulto todos los días el diccionario porque necesito recordar el significado de las palabras que transito. Y es que todos los días me da miedo perderme. Como si en cada palabra que omito estuviera mi destino. Ese que no encuentro. Ese que no sé dónde está. No sé quién soy porque todos los días que amanezco me pongo un nombre distinto. Entonces me tengo que empezar de nuevo. Me tengo que conocer otra vez. Soy un pulpo de metal asido a la calavera de los cadáveres que no sé dónde meter. Después de unos minutos eso se vuelve insoportable y corro. Corro. Me convierto en caballo y corro. Sólo cuando me canso siento que las cosas cobran sentido. Siento que la sangre me galopa por las venas y que en cualquier momento se me va a salir el corazón. Ojalá algún día suceda. Ojalá un día se me salga para que se lleve con él las ganas de recordar quién soy. Ojalá un día se me salga para que me pueda detener porque estoy cansada de estrellarme todos los días; de estrellarme con las novedades malditas de saber los nombres que me rodean, de conocer los caminos que siempre me resultan un laberinto, de descifrar los instructivos mal escritos de lo que procede. De estrellarme y seguir entera; como si pudiera resistirlo todo. Como si fuera inmortal.
sábado, 26 de marzo de 2011
Pequeños horrores (IX)
lunes, 28 de febrero de 2011
Pequeños horrores (VIII)
sábado, 12 de febrero de 2011
Obituario
Lo bueno es que perdió el sentido de tanto repetirlo. Te tuve que separar en sílabas y estudiar las posibilidades; de otra manera, tu nombre sería insoportable.
domingo, 23 de enero de 2011
De minotauros y otros laberintos
Me llamo Teseo y voy por mi enemigo; porque donde está mi tesoro, está mi corazón.