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sábado, 26 de marzo de 2011

Pequeños horrores (IX)

-¿Y todo lo que te quería?- Preguntó la princesa; trataba de entender. Entró la vestuarista y le puso la pijama. Supo que era hora de pasar al siguiente cuento cuando se vio vestida de abuelita.

lunes, 28 de febrero de 2011

Pequeños horrores (VIII)

No te lo había dicho, pero en realidad soy una sirena. Es que cuando te miro me bifurco y es entonces que me salen piernas.

martes, 28 de diciembre de 2010

Pequeños horrores (IV)

Despierto, escucho mi voz y sé que no es mi voz. Veo mis manos y... volví a amanecer en otro cuerpo. Esto de ser alma en pena es siempre igual de laborioso cada vez.

Pequeños horrores (III)

Como todo héroe, tenía un enemigo. Buscó la mejor batalla para morir. Hasta ahora sigue peleando con arrebatada ventaja. Algunos, de tanta belleza, le llaman Luzbel.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Pequeños horrores (II)

Cuando íbamos a asaltar el banco me dijo que no. Resultó que él no era el gemelo malo. Maté al equivocado. Ahora qué voy a hacer con tanta bondad.

Pequeños horrores (I)

"Lo mejor viene cuando siento que no te conozco. Pero no, siempre es igual". Dijo la viuda negra antes de su segundo festín en la telaraña.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Estrictamente profesional

Estimado Sr. T.N.T.:

Cualquier error en el procedimiento, no es mi responsabilidad. Si usted no venía con las instrucciones, qué le voy a hacer.

Atte:
Srita. Peligro.

PD: Soy una profesional de mi trabajo: junto a la mecha dejé mi cariño. Despreocúpese; así será inevitable explotar.

domingo, 15 de agosto de 2010

Que de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno

Un día te voy a poner más acentos de los que te corresponden para que pierdas la noción de tu sílaba tónica y ya no distingas ni tu nombre, ni sepas cómo te pronuncias, ni voltees cuando alguien más te llame, ni te reconozcas en los documentos oficiales que dan fe de la legalidad de tu existencia.
Te escribiré con mala ortografía para que nadie te crea y pierdas el decoro sin entender cómo pasó. Y te dejaré las mismas letras en el orden que corresponde para que no encuentres el daño.
Para que me llames; para que me pidas que te diga en mis labios, y por fin, te vuelvas a encontrar.

martes, 3 de agosto de 2010

Srita. Peligro

Me callaré para que grites. Esperaré a que mueras. Pensaré cuidadosamente en el epitafio. Tendré listo el luto y el llanto para que nadie sospeche nada. Y cuando todo termine por fin, tendré una verdadera razón para llorar.

domingo, 16 de mayo de 2010

La chica venusina

Soñé que te quería. Que no decía nada. Soñé que llegaba en una nave espacial y que descendía de ella llena de luces de bengala. Que te acercabas y que mirabas las chispas que salían de mí. Que me hablabas en latín y que yo no entendía nada. Que yo venía de otra galaxia y que me tenía que regresar. Que te sonreía a manera de respuesta. Que llevabas algunos años luz esperándome. Y que yo, como siempre, tenía prisa por cambiar de planeta. Que te regalaba un globo. Que me regabalabas un chocolate. Que me subía a la nave. Que tardaría en volver. Que tenías unos ojos enormes. Que el cielo era rojo. Que una y otra vez, buscaba mi lugar.

jueves, 13 de mayo de 2010

En casa

Aquí te espero vestida de acentos; despeinada de tantas vocales, invadida de palabras graves y cubierta de adjetivos nuevos. Decorada con todas estas letras que se me desgranan; acostada en línea recta y siempre de manera horizontal. Con los diptongos bien puestos; con las comas necesarias... con los puntos en suspenso.
Aquí, donde la lengua ocupa el lugar por completo.
Aquí, en el lugar perfecto.